miércoles, 12 de enero de 2011

Esto



Es flamear tristeza,
hacer bandera del otoño
habiéndome creído un retazo de sol
de un flamante sol
que nos hacia amanecer en paz

Tarea para el hogar:

Gritá todo lo que tengas que gritar.  Zamarrea la casa. Prende fuego la mesa que alguna vez hizo de cama, reite de volcar tu histeria en una caja.  Rompe la cubierta que mece e inventa los sueños de quien en los sueños no creen nada. Morite tres veces antes de cortarte esas manos.  Patea la pelota hacia otro lado, llora por lo que existe, y lo que no, ignoralo. Fingite sonámbulo. Mirate triste en el espejo. Grita que nadie entiende, que te partan rayos, que no sos un viejo. Arrancate el pelo. Lastimate fuerte. Mandá tu vida al carajo. Llora, herí con ganas, dormí en la calle bajo una frazada, vomita las novelas y los cuentos de hadas, acordate de las veces que repetiste las mismas palabras  "Alejate de la gente que no vale nada",  camina hasta tropezarte, no te levantes, llora un poco más, recostate, y si te queda voz...  jura pensar sobre todo eso mañana.


And isn't it ironic... don't you think ?

Dicen que

Por debajo del barro y de la lluvia,  sólo en sombras,  apareceré.  Seré ese cuerpo estéril contorneando el mundo,  creciendo desde el suelo torcida. Un patio silencioso me llenará de sí, me alambrará, me surcará, astillará mi cara con trozos muertos.  Sumergiré tácita al abismo, cayendo siempre, colmada de mí.

 Carne, alma y  lodo,  tierra profunda… desmoronando.

La soledad, siempre.

Digo que basta, 
me alejo  de todos
camino y empiezo a llorar
 los pastos, el aire,

a llorar la gente que pasa, mis manos
las vidrieras, el semáforo
a derramar la copa, 

a romper el tiempo 
a llorar en plazas,
a patear   colchones, 

a llorar mis canciones, el sol
las piedras, las aves.
la soledad, siempre.

Las ramas,
la taza,
el perro que ya no ladra,
la silla rota,
las calles,
la voz que no suena,
la television,
los pantalones cortos,
tu llamado que no viene,
las perchas en el piso,
el café sobre el teclado,
las monedas entre los sillones,
el mar,
la araña que mata y se despierta a tejer 

el helado de frambruesa que no tomé,
las cosas que no digo,
las hojas muertas en primavera,

el árbol quebrado de sed
los cantautores que hablan de todo menos de vos,
el llamado que me olvida,
las dos o tres noches anteriores a esta,
mi humanidad
el sol,
la arena en las medias,
el diario,
la poesia que llora en todos lados,
el espejo vacio de mi,
la muñeca que no soy,

La pelusa en los bolsillos,
la luz,

mi poca voz
 su muerte  en sombras,
todo lo que cae,
la noche
y todo lo que queda,
yo

mi cuerpo
otra vez yo,
 todas las noches que siguen a ésta
y mi teatro del yo puedo sola.















domingo, 12 de diciembre de 2010

Molestas.

Mi corazón se encuentra como una reacción dormida, un vegetal entre tus jardines, silencioso, e inconstante.

Mis miedos son estos muros enormes, y esas palabras enredadas en todo lo que soy, son mis venas un murmullo eterno.

Mi boca no es sino un cubo inexpresivo, una plaga de errores, de movimientos sordos.

Y mis lágrimas caen, corriendo hasta mis hombros, te grito en penumbras, soy lo que escuchas, y odias que sea cierto.

Construyo un aljibe lleno de lágrimas, rodeo cada partícula de voces, penetro con palabras ese cuerpo tuyo, lo invado de aves rojas, lleno todo de nubes negras y de polvo.

Te grito, 
te grito fuerte, 
no necesito tu amor.


martes, 22 de junio de 2010

Amanece

Desterrar   la   s i e m  b r a
Abrir
el    pellejo
Volver a  creer.

En las piedras dejaste caer
Todo aquello que no valía sentir
Y hoy  parado frente al sol
No ya desde vos
dejas la lluvia nacer


La sed  es tremenda
Y el sol es el dios
Y es eso que no te deja caer
[ sobre el suelo, más no podes hacer]

No hay  qué regar

Rompiste el bosque

dentro tu paladar


Hundite en el agua,
desperta
[No te hagas mal]
No sanes lo que no vas a gritar

No mendigues amor
respira
Lo  que no  dieron
No  dan más.


Amanecé, carboniza, grita!


La lluvia moja tus pies
Pedazos de piel que no corren más.






Retazos de un alma  se vuelven a armar con las fibras de mi voz 



miércoles, 24 de febrero de 2010

El sonido se apagó


Entregue todas las flores que me diste: amarillas, negras, púrpuras, violáceas, tísicas, frías y bien podridas de par en par. Devolví los gritos uno por uno, todos los que no escuchaste, los que me guarde y aquellos que salieron musicalizando  la ultima ventana del pasillo.
Tus ropas se las llevo la llovizna de la otra tarde, cayeron junto piel gastada, vestiduras de rostros tuyos. Acertijos en dos palabras hasta doblar la esquina, un sólo de tango y no escuche más tu andar – es más – juraría que en ese momento te desvaneciste, tres aves en círculos, luego diez, o quizá más, y un suspiro fueron lo último que sentí desde  lejos.


Anoche encontré lo último que tenía tuyo corriendo entre dos o tres canciones. No tuve más que salir a respirar y el sonido se apagó.

¿ Lo podés ver?


Es fácil deshacerme de vos, una esquina,  a i r e , y

  s a l i r    a f u e r a  a l  c  a n z a .