Mano asesina o joven muerta entre cirios, o amazona jadeando en la gran garganta oscura, o silenciosa, pero tal vez oral como una fuente, tal vez juglar, o princesa en la torre más alta*
lunes, 17 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Esto
Es flamear tristeza,
hacer bandera del otoño
habiéndome creído un retazo de sol
de un flamante sol
que nos hacia amanecer en paz
Tarea para el hogar:
Gritá todo lo que tengas que gritar. Zamarrea la casa. Prende fuego la mesa que alguna vez hizo de cama, reite de volcar tu histeria en una caja. Rompe la cubierta que mece e inventa los sueños de quien en los sueños no creen nada. Morite tres veces antes de cortarte esas manos. Patea la pelota hacia otro lado, llora por lo que existe, y lo que no, ignoralo. Fingite sonámbulo. Mirate triste en el espejo. Grita que nadie entiende, que te partan rayos, que no sos un viejo. Arrancate el pelo. Lastimate fuerte. Mandá tu vida al carajo. Llora, herí con ganas, dormí en la calle bajo una frazada, vomita las novelas y los cuentos de hadas, acordate de las veces que repetiste las mismas palabras "Alejate de la gente que no vale nada", camina hasta tropezarte, no te levantes, llora un poco más, recostate, y si te queda voz... jura pensar sobre todo eso mañana.
Dicen que
Por debajo del barro y de la lluvia, sólo en sombras, apareceré. Seré ese cuerpo estéril contorneando el mundo, creciendo desde el suelo torcida. Un patio silencioso me llenará de sí, me alambrará, me surcará, astillará mi cara con trozos muertos. Sumergiré tácita al abismo, cayendo siempre, colmada de mí.
Carne, alma y lodo, tierra profunda… desmoronando.
Carne, alma y lodo, tierra profunda… desmoronando.
La soledad, siempre.
Digo que basta,
me alejo de todos
camino y empiezo a llorar
los pastos, el aire,
a llorar la gente que pasa, mis manos
las vidrieras, el semáforo
a derramar la copa,
a romper el tiempo
a llorar en plazas,
a patear colchones,
a llorar mis canciones, el sol
las piedras, las aves.
la soledad, siempre.
Las ramas,
la taza,
el perro que ya no ladra,
la silla rota,
las calles,
la voz que no suena,
la television,
los pantalones cortos,
tu llamado que no viene,
las perchas en el piso,
el café sobre el teclado,
las monedas entre los sillones,
el mar,
la araña que mata y se despierta a tejer
el helado de frambruesa que no tomé,
las cosas que no digo,
las hojas muertas en primavera,
el árbol quebrado de sed
los cantautores que hablan de todo menos de vos,
el llamado que me olvida,
las dos o tres noches anteriores a esta,
mi humanidad
el sol,
la arena en las medias,
el diario,
la poesia que llora en todos lados,
el espejo vacio de mi,
la muñeca que no soy,
La pelusa en los bolsillos,
la luz,
mi poca voz
su muerte en sombras,
todo lo que cae,
la noche
y todo lo que queda,
yo
mi cuerpo
otra vez yo,
todas las noches que siguen a ésta
y mi teatro del yo puedo sola.

me alejo de todos
camino y empiezo a llorar
los pastos, el aire,
a llorar la gente que pasa, mis manos
las vidrieras, el semáforo
a derramar la copa,
a romper el tiempo
a llorar en plazas,
a patear colchones,
a llorar mis canciones, el sol
las piedras, las aves.
la soledad, siempre.
Las ramas,
la taza,
el perro que ya no ladra,
la silla rota,
las calles,
la voz que no suena,
la television,
los pantalones cortos,
tu llamado que no viene,
las perchas en el piso,
el café sobre el teclado,
las monedas entre los sillones,
el mar,
la araña que mata y se despierta a tejer
el helado de frambruesa que no tomé,
las cosas que no digo,
las hojas muertas en primavera,
el árbol quebrado de sed
los cantautores que hablan de todo menos de vos,
el llamado que me olvida,
las dos o tres noches anteriores a esta,
mi humanidad
el sol,
la arena en las medias,
el diario,
la poesia que llora en todos lados,
el espejo vacio de mi,
la muñeca que no soy,
La pelusa en los bolsillos,
la luz,
mi poca voz
su muerte en sombras,
todo lo que cae,
la noche
y todo lo que queda,
yo
mi cuerpo
otra vez yo,
todas las noches que siguen a ésta
y mi teatro del yo puedo sola.

domingo, 12 de diciembre de 2010
Molestas.
Mi corazón se encuentra como una reacción dormida, un vegetal entre tus jardines, silencioso, e inconstante.
Mis miedos son estos muros enormes, y esas palabras enredadas en todo lo que soy, son mis venas un murmullo eterno.
Mi boca no es sino un cubo inexpresivo, una plaga de errores, de movimientos sordos.
Y mis lágrimas caen, corriendo hasta mis hombros, te grito en penumbras, soy lo que escuchas, y odias que sea cierto.
Construyo un aljibe lleno de lágrimas, rodeo cada partícula de voces, penetro con palabras ese cuerpo tuyo, lo invado de aves rojas, lleno todo de nubes negras y de polvo.
Te grito,
te grito fuerte,
no necesito tu amor.
Mis miedos son estos muros enormes, y esas palabras enredadas en todo lo que soy, son mis venas un murmullo eterno.
Mi boca no es sino un cubo inexpresivo, una plaga de errores, de movimientos sordos.
Y mis lágrimas caen, corriendo hasta mis hombros, te grito en penumbras, soy lo que escuchas, y odias que sea cierto.
Construyo un aljibe lleno de lágrimas, rodeo cada partícula de voces, penetro con palabras ese cuerpo tuyo, lo invado de aves rojas, lleno todo de nubes negras y de polvo.
Te grito,
te grito fuerte,
no necesito tu amor.
martes, 22 de junio de 2010
Amanece
Desterrar la s i e m b r a
Abrir
el pellejo
Volver a creer.
el pellejo
Volver a creer.
En las piedras dejaste caer
Todo aquello que no valía sentir
Y hoy parado frente al sol
No ya desde vos
dejas la lluvia nacer
La sed es tremenda
Y el sol es el dios
Y es eso que no te deja caer
[ sobre el suelo, más no podes hacer]
No hay qué regar
Rompiste el bosque
dentro tu paladar
Hundite en el agua,
desperta
[No te hagas mal]
No sanes lo que no vas a gritar
No mendigues amor
respira
Lo que no dieron
No dan más.
Amanecé, carboniza, grita!
La lluvia moja tus pies
Pedazos de piel que no corren más.
Retazos de un alma se vuelven a armar con las fibras de mi voz
Y hoy parado frente al sol
No ya desde vos
dejas la lluvia nacer
La sed es tremenda
Y el sol es el dios
Y es eso que no te deja caer
[ sobre el suelo, más no podes hacer]
No hay qué regar
Rompiste el bosque
dentro tu paladar
Hundite en el agua,
desperta
[No te hagas mal]
No sanes lo que no vas a gritar
No mendigues amor
respira
Lo que no dieron
No dan más.
Amanecé, carboniza, grita!
La lluvia moja tus pies
Pedazos de piel que no corren más.
Retazos de un alma se vuelven a armar con las fibras de mi voz
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