Mano asesina o joven muerta entre cirios, o amazona jadeando en la gran garganta oscura, o silenciosa, pero tal vez oral como una fuente, tal vez juglar, o princesa en la torre más alta*
miércoles, 2 de febrero de 2011
lunes, 31 de enero de 2011
Peligro, animales sueltos. (borrador)
Caminando un paso y llorando tres, voy dejando mis huellas atrás, de a poco me veo ir, mis ropajes van cambiando, me vuelvo más endeble. Aprieto la voz con la agonía de todos los pechos en el único que tengo. Se hace difícil respirar así.
Me despido agitando el pañuelo, una vez más, es demasiado tarde para sortear otra vuelta y los payasos no acostumbran tener, ni dar felicidad. Enredo dos o tres palabras, cruzo la calle descalza, hago un nudo en mi pelo, otro en la garganta. Pienso. Otra bocanada de aire, y quizá, podré reaccionar, sigo caminando… ya no volteo, seco mi cara, dejo irme - Chau chau- a eso que fuí.
Sintiendo la furia de salvajes animales en mi panza, peleando por salir a matar, encerraditos todos en mi vientre, comiéndose mi carne. Detonando. Y yo sigo sin gritar.
Miro la gente pasar, sintiendo una parte mía que se va, nada quiero hacer para detenerla. Antes de irse da una cachetada que fueron más, luego pega un salto e invade mi cuerpo, zamarrea ese pedazo que siento que aún no se fue, infiltrándome. Voy siendo a cada paso más pequeña, yo también quiero dar batalla, ya no puedo verme, sumerjo más en mí, la lucha se hace extrema y estoy dispuesta a todo, soy una bestia más entre las bestias, muerdo en lo más profundo hasta sangrar, mi boca desmenuza violentamente mi ser con toda su escencia, finalmente todo lo que trae este cuerpo idiota, ya no estará más, ya no debe pertenecer.
Los animales no cesan de comerme toda, de a poquito, y velozmente, con tal de que quede nada, de acabar con este depósito tuyo de inexpresividad, de sutil indiferencia y exprimirlo hasta la última vena y mi último aliento. Sé que estoy frágil, pero me siento fuerte, mis pies no se levantan del suelo, cierro los puños, mantengo la mirada, ahora puedo deshacer la maqueta de mis carmas, puedo amarrarme a mis ideas y plantar bandera en ellas, puedo gritar mis derechos y hacerte tragar tierra, romper con violencia todo lo que quede de miseria, destrozar la garganta de todo aquel que humillarme quiera, refregar mi nombre sobre toda bestia que me quiera juzgar, y aumentar con fuego mi sed, finalmente, desaparecer los restos hostiles de ayer, es decir, todo lo que haya tuyo en mi, y todo lo que en mí se amoldaba a vos.
A los perros podré ofrecer el cuero que sobre de esta piel, morderán con fuerza la textura muerta, móvil, pero muerta. ¡Lo he perdido todo, lo estoy haciendo bien, sólo quedan bestias, animales en jaula, que pronto liberaré.
Y vos con tu estúpida creación absurda, feliz.
–¿Así realmente sos feliz?
–¿Y yo? ¿Dónde quedo en éste juego?
-¿Acaso puedo dar la vuelta al mundo una vez más?
- ¿Puedo estirar mis manos hasta llegar dónde encuentre una melodía de felicidad?
-¿Acaso puedo dar la vuelta al mundo una vez más?
- ¿Puedo estirar mis manos hasta llegar dónde encuentre una melodía de felicidad?
-¿Puedo gritar sin caer?
- ¿Puedo hablar sin romper?
-¿Puedo sentir sin perder?
-¿Pueden las palabras no doler?
-¿Se puede salir del gris tan sólo con querer? -
Yo no quiero ser objeto de nadie– Yo soy yo, tengo alma, nombre, deseos, fuerza, tengo sentimientos, hambre, tengo ganas, tengo menudas ganas de cambiarlo todo por un puñadito menos de fantasmas.... Tengo… qué se yo, tengo cansancio, y estoy llena de tristeza, pero no, ¡objeto no! Algo inexpresivo y seco, no –¡Eso es todo aquello que no deseo ser!– carne amorfa a disposición, carroña, restos, tierra, un rejunte de polvo olvidado en una marquesina.
Era un objeto falto de risa –¡ Un objeto!, digo- mientras apuñalo esas palabras en mi sien, y no quiero ser un juguete que saques a pasear con su cara plástica siempre feliz, un deshecho carente de voz, de ánimo, falto de pretensiones, de búsqueda, de alma, de amor, falto de gracia, melancólico, vagabundo, ausente, totalmente triste, ya no.
critíquen, golpéenme, acúsenme o no digan nada. Yo también sé decir
lunes, 17 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Esto
Es flamear tristeza,
hacer bandera del otoño
habiéndome creído un retazo de sol
de un flamante sol
que nos hacia amanecer en paz
Tarea para el hogar:
Gritá todo lo que tengas que gritar. Zamarrea la casa. Prende fuego la mesa que alguna vez hizo de cama, reite de volcar tu histeria en una caja. Rompe la cubierta que mece e inventa los sueños de quien en los sueños no creen nada. Morite tres veces antes de cortarte esas manos. Patea la pelota hacia otro lado, llora por lo que existe, y lo que no, ignoralo. Fingite sonámbulo. Mirate triste en el espejo. Grita que nadie entiende, que te partan rayos, que no sos un viejo. Arrancate el pelo. Lastimate fuerte. Mandá tu vida al carajo. Llora, herí con ganas, dormí en la calle bajo una frazada, vomita las novelas y los cuentos de hadas, acordate de las veces que repetiste las mismas palabras "Alejate de la gente que no vale nada", camina hasta tropezarte, no te levantes, llora un poco más, recostate, y si te queda voz... jura pensar sobre todo eso mañana.
Dicen que
Por debajo del barro y de la lluvia, sólo en sombras, apareceré. Seré ese cuerpo estéril contorneando el mundo, creciendo desde el suelo torcida. Un patio silencioso me llenará de sí, me alambrará, me surcará, astillará mi cara con trozos muertos. Sumergiré tácita al abismo, cayendo siempre, colmada de mí.
Carne, alma y lodo, tierra profunda… desmoronando.
Carne, alma y lodo, tierra profunda… desmoronando.
La soledad, siempre.
Digo que basta,
me alejo de todos
camino y empiezo a llorar
los pastos, el aire,
a llorar la gente que pasa, mis manos
las vidrieras, el semáforo
a derramar la copa,
a romper el tiempo
a llorar en plazas,
a patear colchones,
a llorar mis canciones, el sol
las piedras, las aves.
la soledad, siempre.
Las ramas,
la taza,
el perro que ya no ladra,
la silla rota,
las calles,
la voz que no suena,
la television,
los pantalones cortos,
tu llamado que no viene,
las perchas en el piso,
el café sobre el teclado,
las monedas entre los sillones,
el mar,
la araña que mata y se despierta a tejer
el helado de frambruesa que no tomé,
las cosas que no digo,
las hojas muertas en primavera,
el árbol quebrado de sed
los cantautores que hablan de todo menos de vos,
el llamado que me olvida,
las dos o tres noches anteriores a esta,
mi humanidad
el sol,
la arena en las medias,
el diario,
la poesia que llora en todos lados,
el espejo vacio de mi,
la muñeca que no soy,
La pelusa en los bolsillos,
la luz,
mi poca voz
su muerte en sombras,
todo lo que cae,
la noche
y todo lo que queda,
yo
mi cuerpo
otra vez yo,
todas las noches que siguen a ésta
y mi teatro del yo puedo sola.

me alejo de todos
camino y empiezo a llorar
los pastos, el aire,
a llorar la gente que pasa, mis manos
las vidrieras, el semáforo
a derramar la copa,
a romper el tiempo
a llorar en plazas,
a patear colchones,
a llorar mis canciones, el sol
las piedras, las aves.
la soledad, siempre.
Las ramas,
la taza,
el perro que ya no ladra,
la silla rota,
las calles,
la voz que no suena,
la television,
los pantalones cortos,
tu llamado que no viene,
las perchas en el piso,
el café sobre el teclado,
las monedas entre los sillones,
el mar,
la araña que mata y se despierta a tejer
el helado de frambruesa que no tomé,
las cosas que no digo,
las hojas muertas en primavera,
el árbol quebrado de sed
los cantautores que hablan de todo menos de vos,
el llamado que me olvida,
las dos o tres noches anteriores a esta,
mi humanidad
el sol,
la arena en las medias,
el diario,
la poesia que llora en todos lados,
el espejo vacio de mi,
la muñeca que no soy,
La pelusa en los bolsillos,
la luz,
mi poca voz
su muerte en sombras,
todo lo que cae,
la noche
y todo lo que queda,
yo
mi cuerpo
otra vez yo,
todas las noches que siguen a ésta
y mi teatro del yo puedo sola.

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